Desarrollo profesional

El arte de contar historias impactantes

¿Cómo reaccionarías si te encontraras en el ascensor a aquella persona a quien estabas deseando vender tu idea o producto? ¿Estarías preparado para lanzarte? ¿Serías capaz de captar su atención en menos de un minuto con tal de conseguir una futura reunión?

Imaginemos otra escenario: cuántas veces, después de una conversación con alguna persona, hemos pensado frases tales como “hubiera sido mejor si le hubiera dicho esto”, “quizás he sido poco claro”, “no sé si me habrá entendido lo que quería decir”… Y así un largo etcétera. Pero es natural que cuando deseamos convencer a alguien de algo o sobre algo, aparezcan estas dudas, nuestras inseguridades salen a flote y nos cuestionamos nuestra forma de presentar aquello que queremos o vendemos.

El Elevator Pitch, o el arte de sintetizar en muy poco tiempo tu proyecto para atraer el interés del interlocutor, se impondría como la herramienta definitiva a dominar para poder salir con éxito de ese hipotético ascensor o conversación.

En el feroz mercado laboral en el que vivimos, cada vez más enfocado a la marca personal y en las habilidades diferenciadoras de cada uno, el cómo y a quién contamos nuestra historia son esenciales. Dado que internet está repleto de buenos consejos para realizar un buen Elevator Pitch, a continuación os proponemos una serie de consejos en relación a algunos aspectos relevantes y sobre algunos puntos que conviene evitar a toda costa para que nuestro discurso sea del todo robusto.

Cómo estructurar de forma correcta un Elevator Pitch

La primera pregunta que deberíamos hacernos es a quién nos vamos a dirigir. No es lo mismo presentar ante el jurado de una incubadora o aceleradora de startups que delante de un tribunal de inversores o académico. Es una muy buena costumbre recopilar previamente información relevante sobre nuestros entrevistadores: ¿Tienen web corporativa? ¿Qué tipo de proyectos o candidaturas suelen aprobar o rechazar?

Otro aspecto importante antes de ponernos manos a la obra recae en la conceptualización previa de nuestro Elevator Pitch: no vamos a hacerlo para vender algo, sino que vamos a captar la atención de quien tengamos delante. En otras palabras, debemos aparcar la faceta comercial para centrarnos en otros matices más importantes.

Por ejemplo, en realizar una introducción emocional y contundente, dado que la atención y concentración de un tribunal está en su máximo nivel en este preciso momento. Para ello, puedes comenzar tu discurso de una manera natural y distendida o bien jugar la carta de la contundencia, ayudándote de una imagen o frase impactante.

También debemos aportar soluciones a los problemas, a poder ser un par de frases. Claro y conciso, sin dar excesivos rodeos a caer en tecnicismos o palabras que no aportan valor alguno.

Pregúntate qué es lo que puedes aportar tú que el resto no pueda. Analiza qué hace la competencia y cómo, tanto las cosas que hace bien como las que no tanto. A partir de aquí, ¿cómo mejoraremos nosotros lo que hace nuestra competencia?

Qué evitar en un elevator pitch

Ahora sí, ha llegado el momento de listar una serie de errores comunes en los que todo principiante suele caer.

  • No contar una historia con inicio y desenlace: el storytelling debe marcar el desarrollo de tu pitch. Cuéntales algo interesante. Cuéntales lo que quieren oír.
  • Utilizar el lenguaje corporal como máscara de nuestra inseguridad. Aquel que nos está escuchando también nos analiza al detalle: cómo nos movemos, nuestro tono de voz, si damos la espalda o nos quedamos leyendo la presentación… Debemos tener en cuenta que el lenguaje corporal puede ayudarnos o jugarnos una mala pasada. Utilízalo para generar confianza, no para ahuyentarla.
  • No respetar los tempos pactados puede llegar a considerarse como una falta de respeto. Siempre tenemos asignado un tiempo determinado en un Elevator Pitch. Por norma general, debemos intentar no superarlo o quedarnos cortos.
  • Preparación VS. sobrepreparación: practicar frente a un espejo o con nuestra pareja o amigos es casi una obligación, pero también es cierto que preparar en exceso nuestro pitch puede llevarnos a quedarnos en blanco.