Comunicación

La importancia del lenguaje en los RRHH

El lenguaje puede llegar a determinar la forma en que conceptualizamos y clasificamos la realidad que nos rodea. En RRHH utilizamos aun hoy términos anclados en el pasado y que debemos modificar para situar a las personas en el centro de la estrategia.

La irrupción y expansión de las nuevas tecnologías ha cambiado nuestra forma de hablar. A menudo utilizamos expresiones, generalizaciones o muletas que ayudan a camuflar carencias en el lenguaje. Nuestras explicaciones no se ajustan con exactitud a la realidad y, al final, la comunicación resulta menos fluida y directa.

Y es que el lenguaje es la principal forma en que los humanos simbolizamos la realidad. De tal forma que cuando desvirtuamos el lenguaje, también modificamos en mayor o menor medida nuestra percepción de la realidad. El lenguaje es, de hecho, no solo un medio sino también parte del proceso de construcción del mensaje e indicador de una realidad social. Según la hipótesis Sapir-Whorf, la lengua puede llegar a determinar completa o parcialmente la forma en que una persona conceptualiza, memoriza y clasifica la realidad que lo rodea. Por lo tanto, la forma de definir una situación puede afectar a nuestra manera de comportarnos o enfrentarnos a ella.

Si ponemos la vista en el lenguaje en recursos humanos, encontramos algunas palabras que precisamente malinterpretan la realidad, por lo que deberíamos cambiar su uso. Por ejemplo, cuando hablamos de “recursos humanos”, en realidad hablamos de “personas” que, en sí, no son ningún recurso, sino el centro de toda estrategia empresarial. Este concepto, junto con el de capital humano, empezó a utilizarse entre los años 1910 y 1920 para referirse a los trabajadores como un activo del capital y uno de los factores de producción. La realidad ahora es distinta, así que, a la hora de comunicarnos, deberíamos usar la palabra “personas” en vez de “recursos humanos”.

Junto con este término encontramos muchos otros que debemos cambiar para hacer un uso correcto del lenguaje en recursos humanos. Por ejemplo:

    • “Reclutamiento”, una palabra muy ligada al entorno militar y que podemos sustituir por otras expresiones como “atraer talento” que, sin duda, expresan mejor la voluntad de captar personas hacia nuestra empresa.

    • “Colocación” o “recolocación” es mejor para hablar de objetos o entes sin personalidad, en vez de personas. Podemos utilizar “integración” o “reorientación profesional” porque el objetivo con las personas en una organización es atraerlas y empoderarlas para crecer juntos.

    • Del mismo modo, cuando hablamos de nuestros superiores, es mejor no referirnos a ellos como “mandos” sino como “directivos”. También el término “jefe” se está transformando progresivamente en “líder”, lo que expresa también una voluntad de acompañar a las personas.

La correcta comunicación en recursos humanos es trascendental para trasmitir los mensajes adecuados a las personas dentro de una organización. Debemos dejar atrás términos anclados en el pasado y utilizar expresiones que reflejen bien la realidad empresarial, situando a las personas en el centro de la estrategia de negocio.