Outplacement

Outplacement, la guinda de ese pastel llamado employer branding

Implantando una estrategia de outplacement todos salimos ganando, empleado, empresa e, incluso, la sociedad en su conjunto.

Una estrategia de employer branding completa es aquella que tiene en cuenta todas las fases de lo que llamamos experiencia del empleado, desde la primera toma de contacto de la empresa con el candidato hasta la desvinculación del trabajador con la empresa.

Esta última fase de la experiencia de empleado en la empresa puede darse debido a diversas situaciones:

    • Marcha voluntaria del trabajador.
    • Jubilación.
    • Despido del trabajador (que puede ser individual o colectivo).

En el primer caso, será importante que se analicen las causas que han llevado al trabajador a tomar esta decisión. No es lo mismo que se marche para cumplir un objetivo personal que resulta imposible realizarse dentro de la empresa a que los motivos estén relacionados con una falta de entendimiento con la empresa, en cuyo caso será importante analizar qué ha ocurrido y tomar las medidas para que no vuelva a ocurrir.

Si se trata de una jubilación, es de esperar que el fin de la relación sea cordial y no conlleve dificultades. En el tercer caso, la situación es más delicada para la empresa, especialmente si se trata de un despido colectivo, y dolorosa para el trabajador. Juegan aquí dos factores de los que no debemos perder de vista ninguno, el humano, y el empresarial.

El factor humano no es simplemente una cuestión ética, que también, sino que va un poco más allá. Una empresa que aprecie mínimamente a las personas mostrará su comprensión, compartirá parte de la carga emocional y facilitará su salida en la medida de lo posible. Por otra parte está la dimensión empresarial, en la medida en que puede verse afectada la imagen de la marca. Un trabajador mal despedido puede ser una auténtica bomba de relojería y puede llegar a afectar seriamente a la reputación de la empresa.

Ambas dimensiones, humana y empresarial, convergen en este caso en una misma dirección en la búsqueda de una solución. Ahí es donde emerge la importancia del outplacement.

Por un lado, una estrategia de outplacement es una solución humana porque:

  • Muestra comprensión hacia la situación del trabajador.
  • Muestra el interés de la empresa en su futuro.
  • Ofrece soluciones a corto, medio y/o largo plazo.
  • Ayuda a mejorar las competencias del trabajador.
  • Una oportunidad para desarrollarse en un entorno laboral que puede ser incluso más adecuada a sus habilidades.

Por otro, desde el punto de vista estrictamente empresarial:

  • Ofrece seguridad e imagen de marca a las personas que continúan en la organización.
  • Muestra a la empresa como una marca implicada en la vida de sus empleados incluso hasta fases posteriores a su desvinculación, añadiendo valor y confianza en su estrategia de employer branding.
  • Y, por tanto, refleja una imagen positiva que seguro ayudará a la captación de talento.

Con todo, los resultados de una buena estrategia de outplacement son sinónimo de eficiencia tanto desde el punto de vista del trabajador como el de la empresa, sin olvidar los beneficios sociales de una rápida o incluso inmediata reincorporación de los trabajadores despedidos, reduciendo así las prestaciones por desempleo y contribuyendo a una eficiente redistribución de puestos de trabajo. En este caso, pensar en los demás es sinónimo de estrategia empresarial.