Habilidades relacionales

Tú eres tú y tus competencias

En un mundo donde los cambios y la innovación avanzan cada vez más rápido deberemos tener la capacidad y la flexibilidad suficiente para no quedarnos fuera del mercado laboral.

“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, decía Ortega y Gasset en una de sus frases más célebres. Si somos nuestra circunstancia significa que somos, lo queramos o no, trabajadores de la era de la información. Y es que en el marco actual, los profesionales presentes y futuros deben plantearse seriamente dos preguntas: cómo será el trabajo del futuro y cómo debemos prepararnos para su llegada.

La primera pregunta es más o menos fácil de responder, no lo sabemos. Pero tenemos algunas pistas interesantes que nos pueden orientar. Por un lado, la sociedad está cambiando, cada vez es más difícil pensar, como antaño, en trabajar en una misma empresa a lo largo de toda nuestra vida. Por otra parte, no podemos olvidar que actualmente vivimos en un mundo en el que nos vemos obligados a adaptarnos constantemente, y cada vez más rápido, a cambios importantes debido a los avances tecnológicos y a sus repercusiones en el mundo laboral.

Justamente es la capacidad de adaptación el factor clave para prepararnos para el mercado laboral de un futuro cercano. Las tendencias apuntan que las máquinas eliminarán la necesidad de trabajadores humanos en todas aquellas tareas que sean repetitivas o estandarizadas. Como resultado, las empresas buscarán valor en aquello que realmente nos hace humanos, la creatividad, el pensamiento y, en definitiva las competencias que por ahora solo pueden albergar las personas. Es decir, las empresas buscarán en los empleados habilidades especialmente humanas, y a su vez, que estas habilidades sirvan para adaptarse a las nuevas necesidades que demanden los nuevos puestos de trabajo.

Y es que son las competencias las que nos mantendrán en el mercado laboral, y el desarrollo de estas será el que marcará la evolución de los profesionales. En esta línea, también se suceden los estudios que refuerzan esta afirmación. Sin ir más lejos, hace unos días pude leer el estudio “Tendencias de empleo universitario”, elaborado por Job Lab CEU-Santander, en el que se afirmaba que las competencias y habilidades de los candidatos son ya los elementos más valorados por las empresas.

Este hecho, y eso nos debería aportar mucha tranquilidad, por lo menos no está pasando desapercibido para los jóvenes. Según una encuesta lanzada recientemente por el Observatorio de Innovación en el Empleo (OIE), los jóvenes son conscientes de la importancia de mejorar sus competencias de cara a la búsqueda de empleo.

Todas estas cuestiones parecen ir en la misma línea que ya marcó el Foro Económico Mundial en la publicación “The Future of Jobs”, de enero de 2016 y que vaticina los profundos cambios que se producirán en la forma de trabajar a lo largo de los próximos 5 años y aportaba un dato muy representativo, que el 65% de los niños que hoy se encuentran en primaria tendrán empleos que todavía desconocemos.

Primer paso: conocer nuestras propias competencias

Desde que nacemos, cada uno de nosotros, posee unas determinadas competencias que son innatas en cada persona. Esto es importante porque, a pesar de que podemos desarrollarlas, algunas de ellas las tenemos o no las tenemos. Conocer nuestras competencias pondrá las bases sobre las que desarrollar nuestras capacidades en función de las necesidades futuras de las empresas y del mercado laboral. Por eso, la evaluación de competencias no solamente sigue vigente sino que parece cobrar más importancia que nunca.